El cooperativismo y la autogestión obrera son las formas de producción propias del Socialismo

cooperats2
Cada formación social se caracteriza por sus relaciones de producción y un determinado grado de desarrollo histórico de las fuerzas productivas materiales. Han existido relaciones de producción primitivas, esclavistas, feudales, y capitalistas, correspondientes a la sociedad primitiva, la sociedad esclavista, la sociedad feudal y la sociedad capitalista. A cada una de ellas corresponden diferentes formas de división social del trabajo y de propiedad de los medios de producción.
Para Carlos Marx las clases sociales están determinadas por las relaciones de producción, por la forma en que los hombres producen mercancías. En el seno de las relaciones de producción, el papel que ocupa cada individuo está determinado por la división del trabajo, es decir, aquellos que desarrollan una misma actividad -y por tanto están sometidos a idénticas condiciones- conforman una clase social según el lugar que ocupan en el proceso de producción de la riqueza. Unos la producen y otros se apropian de una porción de la misma. De esa relación no cabe esperar sino el antagonismo y la hostilidad entre explotados y explotadores.
A lo largo de la historia siempre ha habido clases enfrentadas. En las sociedades esclavistas fueron antagónicos los propietarios libres y los esclavos; en el seno de la sociedad feudal estamental el enfrentamiento se estableció entre nobles y eclesiásticos por un lado y siervos por el otro. En el seno de la sociedad capitalista ocurre igual: la lucha de clases es protagonizada por la burguesía, propietaria de los medios de producción y por el proletariado que, al disponer únicamente de su fuerza de trabajo, se ve obligado a venderla a cambio de un salario que escasamente sirve para satisfacer la supervivencia.
En el socialismo, al socializarse los medios de producción, deben desaparecer las clases sociales porque los medios fundamentales de producción pertenecen a toda la sociedad, donde todos sus miembros son a la vez dueños colectivos y productores. Tanto la propiedad como la producción son sociales, no existe, como en el capitalismo, la propiedad privada de los medios de producción y la explotación del trabajo asalariado.
En el socialismo se desarrollan las formas autogestionarias de producción, principalmente el cooperativismo y la autogestión obrera, En el socialismo son los propios obreros, campesinos, técnicos y profesionales los que planifican, administran y controlan la producción, asociados en cooperativas o mediante la autogestión de fábricas y empresas de servicios.
Las cooperativas de primer grado se asocian local y regionalmente con las del municipio y de la provincia de manera mutuamente beneficiosa para la producción combinada, la comercialización de sus producciones, la importación y el mejor aprovechamiento de materias primas y la exportación de partes, componentes y productos terminados.
La producción social es superior a la producción de tipo capitalista porque cada obrero, técnico o profesional de una cooperativa o de una fábrica o empresa autogestionada se reconoce como dueño responsable que vela por la productividad del trabajo, el ahorro de materias primas y de recursos energéticos. En las cooperativas y empresas autogestionadas por sus trabajadores existe una plena democracia donde la máxima autoridad es la Asamblea General de Trabajadores, la que elige a los responsables de la dirección, la que aprueba los planes de producción, los mantenimientos y ampliaciones, la cuantía de los pagos parciales a cada uno de sus miembros y la periodicidad de la distribución de las ganancias. Es la Asamblea de cooperativistas o de obreros de las empresas autogestionadas la que aprueba las normas disciplinarias y resuelve los problemas que se presenten.
Las cooperativas y las empresas autogestionadas tienen responsabilidades sociales en la comunidad, el municipio y la nación a las que entregan el porciento de sus ganancias que fijan las leyes y contribuyen al mantenimiento del medio ambiente natural, las aguas, la higiene y el embellecimiento de su entorno como parte integrante de su comunidad.
La producción de las cooperativas y empresas autogestionadas están dirigidas a satisfacer las crecientes necesidades locales, regionales y nacionales, para ello no las mueve el afán de lucro sino la satisfacción de cumplir con su deber social como parte integrante de la sociedad socialista.

4 Responses

  1. qbanisimo dice:

    El problema es que si ese cooperativismo depende absolutamente del “estado” sus permisos, sus capacidades meteriales de insumo etc., entonces es difícil que ese cooperativismo sea autónomo o sea pueda tomar sus propias decisiones y distribuir las utlidades que genera acorde a sus ideas, conceptos etc., es decir cuando el “estado” es quien dicta como deben funcionar entonces la cooperativa corre el riesgo de dejar de ser precisamente una cooperativa…

    • Andrés Dovale Borjas dice:

      Ese problema lo señaló Carlos Marx al analizar las cooperativas industriales de Inglaterra, las cooperativas reproducen los problemas de la sociedad y en el nuestro la falta de autonomía de las empresas estatales se trasmite a la cooperativas no agrícolas que los ministerios quieren seguir controlando de una u otra manera.

  2. qbano dice:

    Es que no podemos ignorar el proceso de evolución socioeconómico del ser humano. o sea no podemos tirar el sofá… el problema no es el capital sino las medidas que propician que unos abusen de otros, el problema no es el resultado de la evolución sino las medidas que arrebatan el acceso de unos al poder económico que es en fin lo que otorga poder político… o sea más allá de las palabras podríamos coincidir en que; mientras exista un sector -ya sea privado o Estado- que conserve el poder económico será posible que este excluya a otros del empoderamiento político. http://qbaneando.cubava.cu/2016/04/19/lo-que-perdemos-y-lo-que-ganamos-1ra-parte/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *